LA NOVIA DE SERON


LA NOVIA DE SERÓN”

En el Alto Almanzora se encuentra Serón, alzándose sobre un antiguo Castillo de árabes donde se produjo un místico hecho histórico en los últimos rescoldos del Reino Nazarí.

“Corría el año 1478 cuando una noche salieron, sigilosamente de Lorca, unos 40 caballeros decididos a enfrentarse a los valientes moros de Baza. Eligieron como jefe a Diego López Guevara. A diecinueve leguas de su lugar de origen, cerca de Fuencaliente, se emboscaron a la espera de una oportunidad de luchar cuando vieron que desde Serón se dirigía una comitiva de 12 moros, ricamente ataviados y con lujosas armas, acompañados de una hermosa y joven dama que cabalgaba sobre una gallarda mula ricamente enjaezada.

Era la hija del alcaide de Serón y que marchaba a Baza para celebrar sus bodas con el alcaide de Baza. Ajenos a lo que les aguardaba, la comitiva siguió avanzando cuando de repente se vieron rodeados por los lorquinos y sin oponer resistencia, se entregaron a los cristianos, junto con la joven mora. Sólo uno pudo huir hacia Serón para dar la noticia de la emboscada.

El alcaide de Serón, sorprendido por la noticia de la presencia de cristianos en la zona y aterrado por lo que le pudiera pasar a su joven hija, mandó un numeroso grupo de armados, con un capitán al frente, al lugar donde los lorquinos los esperaban para la batalla.

Tras un breve diálogo, el capitán moro lanzó una lanza contra un lorquino, con tal mala suerte falló, lo que produjo que éste lorquino llamado Tomás Morata fuera más certero y alcanzó al moro con la suya, derribando al caballo. Este hecho produjo que los lorquinos, al mando de Diego López Guevara, pudieran meterse en medio de los moros derribando a todos a cuales su espada alcanzaba.

El bando de moros, al verse sin su jefe y con bajas en el grupo, huyeron a tropel por diferentes direcciones creyendo que había más cristianos emboscados.

Con temor, la joven mora contemplaba la derrota y la muerte de los que hasta allí se habían desplazado para salvarla. Tomás Morata, al ver a la joven afligida, propuso devolverla a su familia de Serón, hecho que todos aceptaron. Dos jinetes lorquinos salieron a galope tras los moros que huían para hacerles señas para que se detuvieran y no temieran nada.

Convencidos de que los de Lorca iban en paz, vieron como le entregaban a la joven prisionera para que se quedase en Serón o bien marchara a Baza. Agradecida por este comportamiento, quitándose la preciosa joya de oro y pedrería que llevaba sobre su pecho se la entregó a Diego López Guevara. Además, le entregó la cabezada de la mula en la que cabalgaba como regalo de este hermoso acontecimiento.

Los lorquinos regresaron a su lugar de origen, no sin antes hacer gran presa de ganados y cautivos en los pueblos los cuales atravesaban.




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